IMPORTANTE. Las fotos de este post no son mías, sino cogidas de Internet, aunque creo que van muy bien con lo que hoy voy a contar.
Habíamos estado hablando varios días por el chat. Incluso un par de veces hablando por teléfono. Nos habíamos puesto súper calientes los dos. Ella quería que yo fuese su puta. Quería follarme con su arnés. ¿Por qué no probarlo?
Dos días después, yo estaba tumbado en casa. Aburrido. Y recibí una llamada de ella.
-Ya estamos en Madrid. Estamos en el hotel Ritz. ¿Por qué no vienes a la habitación a que te folle?-
Cogí el coche y llegué al hotel. Era de cinco estrellas. Un lujazo, para una chica que era más que un lujazo. Me dijo que esperase en la puerta. Que en dos minutos bajada su marido a buscarme.
Así ocurrió. Él y yo subimos por el ascensor y caminamos por el lujoso pasillo. Abrió la puerta y allí estaba ella. A media luz y tumbada en la cama con una manta encima, me invitó a que pasase y me desnudase. Mientras yo me quitaba lentamente la ropa ella iba apartando la manta de su cuerpo dejando ver unos hermosos pechos. Cuando ya estaba completamente desnudo y acariciándome me enseñó el arnés negro que se había colocado a la cintura. Era supersexy, morena, con un cuerpazo, unos pechos increíbles.
-Putita, ¿ te apetece chupármelo?
Me acerqué a ella y me metí el arnés en la boca. Ella miraba muy atenta como lo chupaba, como lo tragaba entero y pude notar como su coño se mojaba por completo. Así me tuvo un buen rato. Hasta que reordenó que me pusiese de pie. Se fue al armario y sacó unas braguitas de encaje.
-Quiero que mi putita esté sexy- me dijo mientras me las ponía.
Mi polla, completamente dura, casi sobresalía de la braguita. Ella empezó a acariciármela. Me miraba con ojos viciosos y mientras agarraba mi polla por encima de la braguita transparente me dijo:
-Estoy loca por qué le chupes la polla a mi marido.
Su marido se había desnudado y estaba tumbado en la cama, sin hablar, con la polla dura. Ella me cogió de la mano y me llevó a su lado, acarró la polla dura de su marido y me hizo chupársela. Mientras yo me comía su polla, ella agarraba la mía y me cogía mi culito. Así estuvimos un buen rato. Incluso ella me ayudó a chuparsela a él.
- Me tienes cachondísima- me dijo, quieres que me folles.
Eso hice. Ella se tumbó boca arriba y se la clavé hasta el fondo. Al notar como mi polla se hundía en su coño mojado le pidió al marido que pusiese su polla en nuestras bocas. Y me corrí justo cuando ella se corría.
-Ahora ponte la ropa y vete- me dijo.
Así de caliente, morbosa y rápida fue mi última experiencia. ¿Os ha gustado?


























































































